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Ría de Vigo, islas Cíes al fondo |
Mar nuestro que no estás
en los cielos
y abrazas los límites de la isla
y del mundo con tu sal,
bendita sea tu profundidad.
Acoge las repletas
embarcaciones
sin una senda sobre tus ondas,
a los pescadores que
salen en la noche,
a sus redes entre tus
criaturas
que regresan por la mañana
con la pesca
de los náufragos salvados.
Mar nuestro que no estás en los cielos
al alba eres color de trigo,
al atardecer de uva y de vendimia.
Te hemos sembrado de más ahogados
que cualquier otra edad de
tempestades.
Mar nuestro que no estás en
los cielos,
eres más justo que la tierra
firme
incluso cuando elevas olas como murallas
y después las bajas hasta la orilla.
Custodia las vidas, las visitas,
como hojas sobre el camino;
haz de otoño para ellos,
de caricia, de abrazo, de beso
en la frente,
de madre, de padre antes
de partir.
Erri De Luca, Piazzapulita 20
aprile 2015
[Traducción: Lula Fortune]
Precioso el poema a una tragedia de unas dimensiones que van más allá de los muertos, desgraciada carne de cañón de un mundo injusto. Y aunque pensemos que el mar es nuestro, ahora es más de ellos que de nosotros. Que descansen en paz.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sí, poco más se puede añadir... Aunque después de hacer esa afirmación siempre me pregunto ¿de verdad poco más se puede hacer o decir?
EliminarUn abrazo.
Amén a ese poema. El mar convertido en tumba y en vertedero (mira lo que está pasando en Canarias). Cuando el mar se cabrea de verdad, levanta olas de decenas de metros y arrasa países enteros, da igual que sean ricos o pobres, el mar no hace esa clase de distingos. A Poseidón no le gusta demasiado que le toquen las narices.
ResponderEliminarSaludos.
Pues se las seguimos tocando a todas horas. Todavía recuerdo los días del Prestige por estas costas...Todo es parte de la misma tragedia, de la misma indiferencia hacia la vida.
EliminarUn beso.